NUESTRO PATRONO Y PROTECTOR

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BIENVENIDOS

“TEORIAS DE LA PERSONALIDAD UN RECURSO TEÓRICO PARA LA EDUCACIÓN DEL ADOLESCENTE”

Cada hombre es Único. Distinto a los de más.Y entre todos formamos un solo HOMBRE.

INTRODUCCIÓN:

La personalidad es la expresión misma de nuestro ser, y cada ser es único e irrepetible por lo que no se puede encuadrar en un esquema inflexible.El ser del hombre se desarrolla en una realidad concreta por la cual y para la cual ha de desarrollarse y ser consciente por medio de la interacción.El interés de este documento es brindarle un recurso práctico y sencillo sobre las teorías de la personalidad en la educación del adolescente en secundaria.

Esperando que logre cumplir su objetivo en cada lector, les damos una cordial bienvenida.

¡Qué lo disfruten!



Lic: María Guadalupe Galicia Briones

Licenciado en Educación Media en el Área de Psicología Educativa.

lunes, 8 de enero de 2007

3.6 Erik Fromm


3.6 Erik Fromm
Fromm añadió: la idea de libertad. Él animaba a las personas a trascender los determinismos que Freud y Marx les atribuían. De hecho, Fromm hace de la libertad la característica central de la naturaleza humana.

“El hombre nace como una extrañeza de la naturaleza; siendo parte de ella y al mismo tiempo trascendiéndola. Él debe hallar principios de acción y de toma de decisiones que reemplacen a los principios instintivos. Debe tener un marco orientativo que le permita organizar una composición consistente del mundo como condición de acciones consistentes. Debe luchar no solo contra los peligros de morir, pasar hambre y lesionarse, sino también de otro peligro específicamente humano: el de volverse loco. En otras palabras, debe protegerse a sí mismo no solo del peligro de perder su vida, sino de perder su mente”[1]

Cuadro 3: Teoría de la personalidad de Erik Fromm:


Orientación
Sociedad
Familia
Escape de la libertad


Receptivo
Sociedad campesina
Simbiótica (pasiva)
Autoritario (masoquista)


Explotador
Sociedad aristocrática
Simbiótica (activa)
Autoritario (sádico)


Acaparadora
Sociedad burguesa
Apartada (puritana)
Perfeccionista a destructivo


De venta
Sociedad moderna
Apartada (infantil)
Conformista autómata


Productiva
Socialismo Comunitario Humanista
Amorosa y razonable
Libertad y responsabilidad reconocerla y aceptada

Erick Fromm propone un esquema en el que desarrolla las características de la familia. Da pautas para comprender al alumno adolescente y así ayudarle a formar sus propios criterios, y la toma de decisiones que sean fructíferas para él y la sociedad.

Según la teoría de Fromm, cada alumno es parte de la naturaleza y por ende es capaz de trascenderla, pues a ello está llamado. Pero aun no se ha dado cuenta de ello y mucho menos ejerce esa capacidad. Tiene libertad pero aun no sabe usarla, e inclusive, en ocasiones la usa mal, convirtiéndola en libertinaje.

Los medios de comunicación hoy nos envuelven en nuestros instintos, de manera muy inteligente, para vender sus productos, haciendo a los educandos sus esclavos inconscientemente. Fromm refiere que la libertad es realizar sus propios principios de acción y no dejarse llevar por los instintos.

Y ¿qué hacemos los profesores, directivos y orientadores o Psicólogos Educativos? “adormecidos, sin interés y sin querer darse cuenta. Porque también estamos “drogados” por esta realidad. Al final que hacen, regañar y castigar cuando los alumnos realizan algunas extremadas acciones de libertinaje. Inclusive, algunos apoyan en esto y lo fortalecen diciendo a los alumnos: “Tus papás están anticuados”; y lo que es peor muchas veces los papás forman en este antivalor: “yo lo dejo que él decida” sin mostrarle antes los pros y los contras de tomar tal o cual camino. Es decir, sin formarlos.
[1] Fromm, Erich,”El Miedo A La Libertad”.


3.7 Erick Erikson

3.7 Erick Erickson

Erick Erickson, estaba convencido de que “los seres humanos tienen capacidad para crecer durante sus vidas, y que la guía de ese cambio positivo está en el “yo”, que puede madurar saludablemente, si las condiciones ambientales son las apropiadas. Si esta maduración fracasa, la persona puede recurrir a la terapia como medio para adquirir la confianza básica necesaria para tener un yo saludable”[1].

Desafortunadamente como ya lo habíamos mencionado, el profesor no concede libertad de expresión a sus alumnos, por lo que es difícil lograr que ellos formen sus propios criterios positivos y tomen decisiones fructíferas, ni siquiera para él, menos en bien de la sociedad.

Por otra parte, en las escuelas muchas veces no se dan las condiciones ambientales apropiadas, para que el alumno vaya creciendo en la maduración de su “yo”, al contrario presentan al alumno, e inclusive al profesorado para orientarle, dificultades para encontrarse con su identidad. Provocando así confusión, fanatismos y repudio de sí, de su familia y de su sociedad.


Cuadro 4: Teoría de la personalidad de Erick Erickson


Estadio (edad)
Crisis psico- social
Relaciones significativas
Modalidades psicosociales
Virtudes psico- sociales
Mal adaptaciones y Malignidades


I (0-1) infante
Confianza vs. desconfianza
Madre
Coger y dar en respuesta
Esperanza, fe
Distorsión sensorial y Desvanecimiento


II (2-3) bebé
Autonomía vs. vergüenza y duda
Padres
Mantener y dejar ir
Voluntad, determinación
Impulsividad y Compulsión


III (3-6) preescolar
Iniciativa vs. culpa
Familia
Ir más allá jugar
Propósito, coraje
Crueldad y Inhibición


IV (7-12) escolar
Laboriosidad vs. inferioridad
Vecindario y escuela
Completar Hacer cosas juntos
Competencia
Virtuosidad Unilateral y Inercia


V (12-18 o más) adolescencia
Identidad yoica vs. confusión de roles
Grupos, Modelos de roles
Ser uno mismo. Compartir ser uno mismo
Fidelidad, lealtad
Fanatismo y Repudio


VI (los 20’s) adulto joven
Intimidad vs. aislamiento
Colegas, amigos
Perderse y hallarse a uno mismo en otro
Amor
Promiscuidad y Exclusividad


VII (20’s tardíos a 50’s) adulto medio
Generabilidad vs. autoabsorción
Hogar, Compañeros de trabajo
Lograr ser Cuidar de
Cuidado
Sobrextensión y Rechazo


VIII (50’…) adulto viejo
Integridad vs. desesperación
Los humanos o los “míos”
Ser, a través de haber sido. Enfrentar el no ser
Sabiduría
Presunción y Desesperanza

En las noticias vemos, los vandalismos y huelgas que realizan algunos estudiantes. Y lo peor es ver a tantos, y tantas veces, a profesores en huelgas. Cierto que hay que defender sus derechos; pero sin descuidar los deberes. Y esas actitudes no son nada formativas, ¿Cuántos alumnos se quedan sin clases por tantos puentes que hacen los profesores por este motivo? ¿Cuándo se van a recuperar académicamente? ¿Cuáles valores van a desarrollar? ¿Cuáles van ha ser sus Modelos de rol? Si eso hacen los profesores, ¿Qué no harán los alumnos?
Si queremos que se respete nuestra dignidad, hay que respetar la dignidad de los demás y respetarnos a nosotros mismos.
[1] Beltrán Llera, Jesús. “Para comprender mejor la psicología”.


3.8 Carl Rogers


3.8 Carl Rogers
El psicólogo estadounidense Carl Rogers sostenía que los individuos, así como todos los seres vivos, están dirigidos por una tendencia innata a sobrevivir y reafirmarse, que les lleva al desarrollo personal, a la madurez y al enriquecimiento vital. Cada persona tiene capacidad para el autoconocimiento y el cambio constructivo.

“La persona en funcionamiento total es sinónimo de un ajuste psicológico óptimo, de una madurez psicológica óptima, de una congruencia completa, de una completa disposición para la experiencia…en virtud de que algunos de estos términos suenen estáticos…la persona en funcionamiento total sería una persona-en proceso, una persona en constante cambio” [1]

Cada persona tiende a la lucha por la sobre vivencia y a reafirmarse. Sin embargo al igual que Erickson, Rogers enuncia que a veces lo hacemos de manera inadecuada. Un ejemplo son las huelgas que los profesores realizan, sin buscar formas constructivas de cambio, donde en los alumnos manifiesten y expresen su creatividad y así se produzca enriquecimiento vital.

El alumno es una persona capaz de alcanzar la madurez psicológica, de una completa disposición… en constante cambio. Y lo sabemos. Estamos consientes de ello. No obstante tiene sus obstáculos, ya que profesores, directivos, padres de familia y demás personal educativo, no motivamos y en ocasiones vejamos esas capacidades innatas del alumno desviando las motivaciones positivas y predisponiéndolos al estudio, autoconocimiento y realización.
[1] Rogers, Carl. “Una teoría de la terapia, la personalidad y las relaciones interpersonales”


3.9 Frederick (Fritz) S. Perls

Frederick (Fritz) S. Perls
La terapia de la Gestalt[1], enfoque humanista, fue desarrollada por el psicoanalista alemán, Frederick (Fritz) S. Perls. Según Perls, la civilización moderna conduce de forma inevitable a la neurosis, ya que obliga a las personas a reprimir sus deseos naturales y, por tanto, los frustra en su tendencia innata a adaptarse biológica y psicológicamente a su entorno. En consecuencia, aparece la ansiedad neurótica.

La terapia Gestalt es esencialmente una forma de vivir la vida con los pies puestos en la tierra. No pretende encaminar al individuo por el camino de lo esotérico o de la iluminación. Es un modo de llegar a estar en este mundo en forma plena, libre y abierta, sin usar más recursos que apreciar lo obvio, lo que es, “la realidad”.

La psicoterapia de la Gestalt con niños y adolescentes es un abanico fantástico de posibilidades en la expresión del interior, cuando aún nos inunda la inocencia y sorpresa para percibir el mundo, a través del arte, la imaginación y la creatividad, suavizando el contraste de la irrupción en el mundo de los adultos que han perdido de vista al niño que alguna vez fueron y por supuesto, a todo aquel que al cruzarse con uno de ellos, se atreva a reconocer enfrente a otro ser humano.
El adolescente, desde su ingreso a la escuela secundaria, hasta el momento de su salida, es una tela raza, donde el Profesor puede diseñar y plasmar lo mejor de sí. Ellos son su reflejo y su obra maestra, única e irrepetible. No obstante, deja pasar muchos momentos de su vida, dejando en blanco parte de su obra; otros los hace borrones, por las malas experiencias en la relación con sus alumnos, por que no han dejado lucir el niño que llevan dentro, creativo y lleno de sentimientos. Haciéndose ver hoscos y autoritarios. O porque no han sabido valorar a ese otro “ser humano”.
[1] Fadiman, James; Frager, Robert. ”Teorias De La Personalidad”


3.10 Formación de la Personalidad


3.10 Formación de la Personalidad.

La personalidad constituye la integración de todos los elementos humanos en una síntesis individual, de ello se comprende la importancia que tiene el proceso formativo, para la psicología; puesto que de él depende, en gran parte, el resultado sintético individual.

Como hemos visto, en la formación de la personalidad concurren aspectos fundamentales, como son:

a) La estructura orgánica heredada y sus consecuentes posibilidades de actividad mental.

b) El desarrollo; la progresiva maduración de potencialidades.

c) La acción de las experiencias que en incalculable número y de continuo acumula el sujeto, que le afecta directamente, transformando su constitución personal.


Teniendo en cuenta que la personalidad supone una cierta madurez y estabilidad estructural de la que el niño carece, debemos remontarnos hasta la primera infancia con objeto de encontrar los antecedentes evolutivos y las bases de lo que más tarde, a fuerza de sucesivas transformaciones y adquisiciones, habrá de revelarse como personalidad. Desde que la madre concibe se inicia la separación física la que culmina con el parto, ya que es a partir de la fecundación cuando empieza a formarse una entidad biológica distinta de la madre.

Pese a la separación física de la madre el niño, permanece unido a ella por la incapacidad para procurarse por sí mismo los medios de subsistencia, creándose un vínculo que, desbordando el plano de la estricta necesidad física, se amplifica hasta el terreno afectivo, para el cual la figura materna es captada como principal fuente de satisfacción.

Desde la primera fase, y como consecuencia del paulatino perfeccionamiento del sistema nervioso y la dotación muscular del niño, los intereses infantiles se van dirigiendo hacia la actividad perceptiva y motriz, obteniendo las satisfacciones más diversas al ejecutar todo tipo de movimientos y aprendizajes de sensaciones nuevas del ambiente; en el aspecto afectivo, esta nueva fase trae consigo una mayor pluralidad de experiencias, pues, al propio agrado o desagrado que cada acción motriz o perceptiva traiga consigo, se liga la actitud materna ante el comportamiento infantil.

Posteriormente, el desarrollo permite al niño aumentar su radio de acción gateando y caminando, al mismo tiempo que, con la adquisición del lenguaje aumenta su capacidad para influir sobre los que le rodean y para expresar sus estados de ánimo.

Alrededor de los tres años, el desarrollo del sistema nervioso y la concomitante evolución de la actividad mental, así como las experiencias perceptivas y emocionales acumuladas, dan lugar a la formación del yo; al concepto de la propia individualidad, con lo que la relación con el ambiente se modifica, apareciendo nuevos motivos de conflicto y problemas que requieren soluciones distintas, destacando la posesión material y afectiva como factor conflictivo.

Más tarde el juego con otros niños y, sobre todo el ingreso a la escuela, ya que con ello se estimula la socialización del niño y ponen a prueba la integridad y eficacia de las formas de conducta adoptadas. La participación familiar, la actuación de los demás niños y las formas de conducta alcanzadas, son ahora coadyuvantes primordiales en el proceso formativo de la personalidad.

Ya en la adolescencia, el impulso sexual desencadena sistemas de comportamiento específicos frente al sexo opuesto, y marca transformaciones en la personalidad que, aunadas a la incorporación de valores éticos, culturales y religiosos originan otros cambios en la constitución personal, ajustados a las experiencias sociales. De este modo se advierte la imposibilidad de predecir con exactitud el grado de intervención de cada uno de los aspectos que influyen sobre la personalidad, todo lo cual arroja un ser único y exclusivo en el que no cabe la separación de ningún elemento aislado.


3.11 La Familia

3.11 La Familia

Escoger la forma en la cual escapamos de la libertad tiene bastante que ver con el tipo de familia en la que crecemos. Fromm, describe dos tipos de familias no productivas.

Familias simbióticas. La simbiosis es la relación estrecha entre dos organismos que no pueden vivir el uno sin el otro. En una familia simbiótica, algunos miembros de la familia son “absorbidos” por otros miembros, de manera que no pueden desarrollar completamente sus personalidades por sí mismos. Es un sistema social bastante estable, que nos permite un gran monto de amor y amistad y billones de personas lo secundan.

Familias apartadas. De hecho, su principal característica es su gélida indiferencia e incluso su odio helado. Aún cuando el estilo familiar de “repliegue” ha estado siempre con nosotros, ha llegado solo a dominar algunas sociedades en los últimos pocos cientos de años; esto es, desde que la burguesía (la clase comerciante) arribó a la escena con fuerza.

La nueva idea es criar a tus hijos como tus iguales. Un padre debe ser el mejor “compi” de su hijo; la madre debe ser la mejor compañera de su hija. Pero, en el proceso de controlar sus emociones, los padres se vuelven bastante indiferentes. Ya no son, de hecho, verdaderos padres, solo cohabitan con sus hijos. Los hijos, ahora sin una auténtica guía adulta, se vuelven a sus colegas y la “media” en busca de sus valores. Esta es, por tanto, ¡la superficial y televisiva familia!

Fromm, sugiere que ésta sería una familia donde los padres asumen la responsabilidad de enseñar a sus hijos a razonar en una atmósfera de amor. El crecer en este tipo de familias permite a los niños aprender a identificar y valorar su libertad y a tomar responsabilidades por sí mismos y finalmente por la sociedad como un todo.

Erickson, también tuvo algo que decir con respecto a las interacciones de las generaciones de las familias, lo cual llamó mutualidad. Ya Freud había establecido claramente que los padres influían de una manera drástica el desarrollo de los niños.

Pero Erickson, amplió el concepto, partiendo de la idea de que los niños también influían al desarrollo de los padres. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hijo, representa un cambio de vida considerable para una pareja y remueve sus trayectorias evolutivas. Incluso, sería apropiado añadir una tercera (y en algunos casos, una cuarta) generación al cuadro. Muchos de nosotros hemos sido influenciados por nuestros abuelos y ellos por nosotros.

Un ejemplo claro de mutualidad lo encontramos en los problemas que tiene una madre adolescente. Aún cuando tanto la madre como el hijo pueden llevar una vida satisfactoria, la chica está todavía envuelta en tareas de búsqueda de sí misma y de cómo encajar en la sociedad.

La relación pasada o presente con el padre de su hijo puede ser inmadura tanto en uno como en el otro y si no se casan o viven juntos, ella tendrá que lidiar con los problemas de encontrar una nueva pareja. Por otro lado, el infante presenta una serie de necesidades básicas de todo niño, incluyendo la más importante: una madre con las habilidades maduras y apoyo social, como toda madre.

Si los padres de la chica en cuestión se unen para ayudar, tal y como cabría esperar, también romperán con sus funciones evolutivas, volviendo a un estilo vital que pensaban que habían pasado y altamente demandante. A estas generaciones se pueden añadir otras, y así sucesivamente.

Las formas en que nos interactuamos son extremadamente complejas y muy frustrantes para los teóricos. Pero ignorarlas sería obviar algo muy importante con respecto a nuestro desarrollo y nuestras personalidades.

miércoles, 3 de enero de 2007

CAPÍTULO 2 FUNDAMENTOS

2.1 Fundamento Filosófico


El adolescente, es el hombre que se encuentre en las aulas con deseos, a veces escondidos, de ser grande, de triunfar, de progresar y de madurar, a la vez de ser libre y creativo.

El personalismo que surgió de la mano de Emmanuel Mounier en la Francia de entreguerras y que se ha enriquecido y desarrollado con la colaboración de muchos otros pensadores, (Maritain, Guardini, Wojtyla, etc.), manifiesta:

“La persona es un ser digno en sí mismo, pero necesita entregarse a los demás para lograr su perfección; es un ser dinámico y activo, capaz de transformar el mundo y de alcanzar la verdad; es espiritual y corporal, poseedor de una libertad que le permite autodeterminarse y decidir en parte no sólo su futuro, sino su modo de ser; está enraizado en el mundo de la afectividad y es portador y está destinado a un fin trascendente”[1].

El adolescente es un ser una persona capaz de encontrarse y desarrollarse por sí mismo, sin embargo “la enseñanza puede, y debe, aumentar el grado de conciencia de los educandos hasta el punto que se haga ya indispensable la mudanza de la sociedad, la educación es un subsistema de las estructuras políticas y económicas”[2].

El progreso de la sociedad es logrado por hombres capaces de libertad, criterio y creatividad. Solo un hombre consciente de sí mismo y libre llega a brindar desarrollo al mundo. En base a la filosofía, la educación ha de ser la impulsora de conscientización de los educandos, para formar al hombre que deseamos ser y con el cual deseamos convivir.

A lo largo de la historia de la psicología se han ido desarrollando variedad de clasificaciones tipológicas y de rasgos, que “pueden cubrir una gran riqueza de análisis, pero son estériles como numeración. Las categorías caracterológicas así obtenidas, no están libres de una exploración psicológica rigurosa, sino llana. Clasificar la impresión no hace avanzar el conocimientos, oponiéndose en orden sin critica las explicaciones que él da de su estado”.

Se ha podido sustituir las facultades por funcionamiento, este orden mismo testimonia que se continúa relacionando los valores de realidad a los procesos abstractos e impersonales y a no considerar las marcas de la persona, sino como accidente de descripción que es suficiente sacar en un momento.

Lo que nos importa aquí es la utilización posible de un nuevo material de análisis para la investigación del carácter normal. El deber del Psicólogo es de encontrar en su perspectiva propia con unos elementos normales de estructura y de lenguaje original el perfil que le es tendido por la puerta de la enfermería especial.

“En lugar de buscar por todo lo patológico como se hacía antes, tratamos por el contrario de relacionar lo patológico con lo normal. En la verdadera vida, nuestras nociones se muestran rápidamente insuficientes. La realidad la desborda a cada instante”[3].

El alumno, es un ser vivo por lo que no es determinado ni determinable, cada instante esta en continua transformación y crecimiento, por lo que sus características están dispuestas al cambio continuamente, y tanto el psicólogo como los docentes, han de estar en continua comunicación reflexiva con él.
La sociedad, esta a la espera de que surjan hombres, de verdad, lideres capaces de servir, motivar e impulsar el progreso asertivo que respete sus derechos humanos y lo comprenda como tal. “La vocación del hombre es la de ser sujeto y no objeto, esta es su vocación ontológica”[4].

Entre ellos se abre una gran esperanza, la escuela, como una fuente de formación y crecimiento humano. El hombre llega a serlo mediante una reflexión sobre su situación concreta. E aquí el papel del educador, Cuanto más reflexiona en torno a ella más dispuesto se halla a intervenir en el contexto social para trastornarlo.

“Reflexionando sobre la realidad, el hombre descubre que no está únicamente en ella, sino con ella. La capacidad de discernir lo que no es propio del hombre, le permite descubrir la existencia de Dios y establecer relaciones con Él. Analizando y viviendo adecuadamente estas relaciones el hombre llega a ser sujeto”[5].

La escuela ha de lograr que el alumno se encuentre, se conozca, se ame y se viva en plenitud, en libertad. No solo en base a una serie de clasificaciones sino sobre todo, en base de un conocimiento reflexivo de si mismo de su realidad intrínseca y de su realidad social y cultural. Un modelo de esta educación fue la escuela Barbiana, fundada por el sacerdote Lorenzo Milani:

“La Escuela puede ofrecer una parcela de libertad social, a base de un esfuerzo mayúsculo en la labor del docente. La liberación ya no proviene del hecho de regalarle libertades al niño, sino de ofrecerle instrumentos de análisis social que le posibiliten tomar primero conciencia de la injusticia social para intervenir luego en su destrucción”[6].

El lenguaje es el principal instrumento de conocimiento de sí mismo y de análisis social. Es a través de él por el cual se logra la transformación del mundo injusto, en el mundo humanizante y humanizado. La metodología barbiana consistía en estar siempre en contacto con la vida real. Para ser muy críticos frente a su sociedad, los alumnos trabajaban muy seriamente el Evangelio. En Jesús descubrían el prototipo del hombre libre e inconformista.

Mounier[7], considerando la rigidez tipológica, emite las reglas siguientes:

No hay más el tipo puro; los síndromes típicos son frecuentemente entremezclados y no es raro, encontrar en otro sujeto caracteres de tipos opuestos.

Los tipos son realidades de orden estadístico. Solamente pueden ser tomados como una medida, no todos los sujetos de una categoría tienen todos los elementos de su descripción.

No son cristalizaciones estables. No se es estático en su característica sino que siempre hay tendencia a resbalar fácilmente.


Es necesario relacionar las propiedades de la arquitectura o de la compatibilidad o la incompatibilidad de las disposiciones: unidad, equilibrio, armonía o contradicción, desgarramientos, fijación o inestabilidad, madurez o inmadurez.

Con este fundamento filosófico, queda claro que si bien el adolescente es una persona con características propias, no es posible encasillar al alumno en una teoría psicológica, sin embargo estas son necesarias para relacionarlas y así llegar poco a poco a la mitad del hombre que deseamos formar.
[1] Que es personalismo, http://www.personalismo.org/
[2] FULLAT, Octavi. “Paideia, filosofías de la educación”.
[3] Minkowsky, la schizophrénie,
[4] Paideia
[5] Ibíd.
[6] Ibid
[7] Mounier.