|
NUESTRO PATRONO Y PROTECTOR
ES SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
BIENVENIDOS
| “TEORIAS DE LA PERSONALIDAD UN RECURSO TEÓRICO PARA LA EDUCACIÓN DEL ADOLESCENTE” Cada hombre es Único. Distinto a los de más.Y entre todos formamos un solo HOMBRE. INTRODUCCIÓN: La personalidad es la expresión misma de nuestro ser, y cada ser es único e irrepetible por lo que no se puede encuadrar en un esquema inflexible.El ser del hombre se desarrolla en una realidad concreta por la cual y para la cual ha de desarrollarse y ser consciente por medio de la interacción.El interés de este documento es brindarle un recurso práctico y sencillo sobre las teorías de la personalidad en la educación del adolescente en secundaria. Esperando que logre cumplir su objetivo en cada lector, les damos una cordial bienvenida. ¡Qué lo disfruten! Lic: María Guadalupe Galicia Briones Licenciado en Educación Media en el Área de Psicología Educativa. |
Etiquetas
- a) INTRODUCCIÓN (1)
- AGRADECIMIENTOS (2)
- ANEXOS (3)
- BIBLIOGRAFÍA (1)
- Capítulo 1 (6)
- capítulo 2 (7)
- capítulo 3 (12)
- capítulo 4 (5)
- Conclusiones (1)
- Escritos (4)
- Indice (1)
- Oraciones (1)
- Reparación (1)
- teorias de la personalidad un recurso teorico para la educación del adolescente (1)
lunes, 8 de enero de 2007
3.6 Erik Fromm
3.7 Erick Erikson
3.7 Erick Erickson
|
3.8 Carl Rogers
3.8 Carl Rogers
El psicólogo estadounidense Carl Rogers sostenía que los individuos, así como todos los seres vivos, están dirigidos por una tendencia innata a sobrevivir y reafirmarse, que les lleva al desarrollo personal, a la madurez y al enriquecimiento vital. Cada persona tiene capacidad para el autoconocimiento y el cambio constructivo.
“La persona en funcionamiento total es sinónimo de un ajuste psicológico óptimo, de una madurez psicológica óptima, de una congruencia completa, de una completa disposición para la experiencia…en virtud de que algunos de estos términos suenen estáticos…la persona en funcionamiento total sería una persona-en proceso, una persona en constante cambio” [1]
Cada persona tiende a la lucha por la sobre vivencia y a reafirmarse. Sin embargo al igual que Erickson, Rogers enuncia que a veces lo hacemos de manera inadecuada. Un ejemplo son las huelgas que los profesores realizan, sin buscar formas constructivas de cambio, donde en los alumnos manifiesten y expresen su creatividad y así se produzca enriquecimiento vital.
El alumno es una persona capaz de alcanzar la madurez psicológica, de una completa disposición… en constante cambio. Y lo sabemos. Estamos consientes de ello. No obstante tiene sus obstáculos, ya que profesores, directivos, padres de familia y demás personal educativo, no motivamos y en ocasiones vejamos esas capacidades innatas del alumno desviando las motivaciones positivas y predisponiéndolos al estudio, autoconocimiento y realización.
[1] Rogers, Carl. “Una teoría de la terapia, la personalidad y las relaciones interpersonales”
3.9 Frederick (Fritz) S. Perls
Frederick (Fritz) S. Perls |
3.10 Formación de la Personalidad
3.10 Formación de la Personalidad.
La personalidad constituye la integración de todos los elementos humanos en una síntesis individual, de ello se comprende la importancia que tiene el proceso formativo, para la psicología; puesto que de él depende, en gran parte, el resultado sintético individual.
Como hemos visto, en la formación de la personalidad concurren aspectos fundamentales, como son:
a) La estructura orgánica heredada y sus consecuentes posibilidades de actividad mental.
b) El desarrollo; la progresiva maduración de potencialidades.
c) La acción de las experiencias que en incalculable número y de continuo acumula el sujeto, que le afecta directamente, transformando su constitución personal.
Teniendo en cuenta que la personalidad supone una cierta madurez y estabilidad estructural de la que el niño carece, debemos remontarnos hasta la primera infancia con objeto de encontrar los antecedentes evolutivos y las bases de lo que más tarde, a fuerza de sucesivas transformaciones y adquisiciones, habrá de revelarse como personalidad. Desde que la madre concibe se inicia la separación física la que culmina con el parto, ya que es a partir de la fecundación cuando empieza a formarse una entidad biológica distinta de la madre.
Pese a la separación física de la madre el niño, permanece unido a ella por la incapacidad para procurarse por sí mismo los medios de subsistencia, creándose un vínculo que, desbordando el plano de la estricta necesidad física, se amplifica hasta el terreno afectivo, para el cual la figura materna es captada como principal fuente de satisfacción.
Desde la primera fase, y como consecuencia del paulatino perfeccionamiento del sistema nervioso y la dotación muscular del niño, los intereses infantiles se van dirigiendo hacia la actividad perceptiva y motriz, obteniendo las satisfacciones más diversas al ejecutar todo tipo de movimientos y aprendizajes de sensaciones nuevas del ambiente; en el aspecto afectivo, esta nueva fase trae consigo una mayor pluralidad de experiencias, pues, al propio agrado o desagrado que cada acción motriz o perceptiva traiga consigo, se liga la actitud materna ante el comportamiento infantil.
Posteriormente, el desarrollo permite al niño aumentar su radio de acción gateando y caminando, al mismo tiempo que, con la adquisición del lenguaje aumenta su capacidad para influir sobre los que le rodean y para expresar sus estados de ánimo.
Alrededor de los tres años, el desarrollo del sistema nervioso y la concomitante evolución de la actividad mental, así como las experiencias perceptivas y emocionales acumuladas, dan lugar a la formación del yo; al concepto de la propia individualidad, con lo que la relación con el ambiente se modifica, apareciendo nuevos motivos de conflicto y problemas que requieren soluciones distintas, destacando la posesión material y afectiva como factor conflictivo.
Más tarde el juego con otros niños y, sobre todo el ingreso a la escuela, ya que con ello se estimula la socialización del niño y ponen a prueba la integridad y eficacia de las formas de conducta adoptadas. La participación familiar, la actuación de los demás niños y las formas de conducta alcanzadas, son ahora coadyuvantes primordiales en el proceso formativo de la personalidad.
Ya en la adolescencia, el impulso sexual desencadena sistemas de comportamiento específicos frente al sexo opuesto, y marca transformaciones en la personalidad que, aunadas a la incorporación de valores éticos, culturales y religiosos originan otros cambios en la constitución personal, ajustados a las experiencias sociales. De este modo se advierte la imposibilidad de predecir con exactitud el grado de intervención de cada uno de los aspectos que influyen sobre la personalidad, todo lo cual arroja un ser único y exclusivo en el que no cabe la separación de ningún elemento aislado.
3.11 La Familia
Escoger la forma en la cual escapamos de la libertad tiene bastante que ver con el tipo de familia en la que crecemos. Fromm, describe dos tipos de familias no productivas.
Familias simbióticas. La simbiosis es la relación estrecha entre dos organismos que no pueden vivir el uno sin el otro. En una familia simbiótica, algunos miembros de la familia son “absorbidos” por otros miembros, de manera que no pueden desarrollar completamente sus personalidades por sí mismos. Es un sistema social bastante estable, que nos permite un gran monto de amor y amistad y billones de personas lo secundan.
Familias apartadas. De hecho, su principal característica es su gélida indiferencia e incluso su odio helado. Aún cuando el estilo familiar de “repliegue” ha estado siempre con nosotros, ha llegado solo a dominar algunas sociedades en los últimos pocos cientos de años; esto es, desde que la burguesía (la clase comerciante) arribó a la escena con fuerza.
La nueva idea es criar a tus hijos como tus iguales. Un padre debe ser el mejor “compi” de su hijo; la madre debe ser la mejor compañera de su hija. Pero, en el proceso de controlar sus emociones, los padres se vuelven bastante indiferentes. Ya no son, de hecho, verdaderos padres, solo cohabitan con sus hijos. Los hijos, ahora sin una auténtica guía adulta, se vuelven a sus colegas y la “media” en busca de sus valores. Esta es, por tanto, ¡la superficial y televisiva familia!
Fromm, sugiere que ésta sería una familia donde los padres asumen la responsabilidad de enseñar a sus hijos a razonar en una atmósfera de amor. El crecer en este tipo de familias permite a los niños aprender a identificar y valorar su libertad y a tomar responsabilidades por sí mismos y finalmente por la sociedad como un todo.
Erickson, también tuvo algo que decir con respecto a las interacciones de las generaciones de las familias, lo cual llamó mutualidad. Ya Freud había establecido claramente que los padres influían de una manera drástica el desarrollo de los niños.
Pero Erickson, amplió el concepto, partiendo de la idea de que los niños también influían al desarrollo de los padres. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hijo, representa un cambio de vida considerable para una pareja y remueve sus trayectorias evolutivas. Incluso, sería apropiado añadir una tercera (y en algunos casos, una cuarta) generación al cuadro. Muchos de nosotros hemos sido influenciados por nuestros abuelos y ellos por nosotros.
Un ejemplo claro de mutualidad lo encontramos en los problemas que tiene una madre adolescente. Aún cuando tanto la madre como el hijo pueden llevar una vida satisfactoria, la chica está todavía envuelta en tareas de búsqueda de sí misma y de cómo encajar en la sociedad.
La relación pasada o presente con el padre de su hijo puede ser inmadura tanto en uno como en el otro y si no se casan o viven juntos, ella tendrá que lidiar con los problemas de encontrar una nueva pareja. Por otro lado, el infante presenta una serie de necesidades básicas de todo niño, incluyendo la más importante: una madre con las habilidades maduras y apoyo social, como toda madre.
Si los padres de la chica en cuestión se unen para ayudar, tal y como cabría esperar, también romperán con sus funciones evolutivas, volviendo a un estilo vital que pensaban que habían pasado y altamente demandante. A estas generaciones se pueden añadir otras, y así sucesivamente.
Las formas en que nos interactuamos son extremadamente complejas y muy frustrantes para los teóricos. Pero ignorarlas sería obviar algo muy importante con respecto a nuestro desarrollo y nuestras personalidades.
miércoles, 3 de enero de 2007
CAPÍTULO 2 FUNDAMENTOS
El adolescente, es el hombre que se encuentre en las aulas con deseos, a veces escondidos, de ser grande, de triunfar, de progresar y de madurar, a la vez de ser libre y creativo.
El personalismo que surgió de la mano de Emmanuel Mounier en la Francia de entreguerras y que se ha enriquecido y desarrollado con la colaboración de muchos otros pensadores, (Maritain, Guardini, Wojtyla, etc.), manifiesta:
“La persona es un ser digno en sí mismo, pero necesita entregarse a los demás para lograr su perfección; es un ser dinámico y activo, capaz de transformar el mundo y de alcanzar la verdad; es espiritual y corporal, poseedor de una libertad que le permite autodeterminarse y decidir en parte no sólo su futuro, sino su modo de ser; está enraizado en el mundo de la afectividad y es portador y está destinado a un fin trascendente”[1].
El adolescente es un ser una persona capaz de encontrarse y desarrollarse por sí mismo, sin embargo “la enseñanza puede, y debe, aumentar el grado de conciencia de los educandos hasta el punto que se haga ya indispensable la mudanza de la sociedad, la educación es un subsistema de las estructuras políticas y económicas”[2].
El progreso de la sociedad es logrado por hombres capaces de libertad, criterio y creatividad. Solo un hombre consciente de sí mismo y libre llega a brindar desarrollo al mundo. En base a la filosofía, la educación ha de ser la impulsora de conscientización de los educandos, para formar al hombre que deseamos ser y con el cual deseamos convivir.
A lo largo de la historia de la psicología se han ido desarrollando variedad de clasificaciones tipológicas y de rasgos, que “pueden cubrir una gran riqueza de análisis, pero son estériles como numeración. Las categorías caracterológicas así obtenidas, no están libres de una exploración psicológica rigurosa, sino llana. Clasificar la impresión no hace avanzar el conocimientos, oponiéndose en orden sin critica las explicaciones que él da de su estado”.
Se ha podido sustituir las facultades por funcionamiento, este orden mismo testimonia que se continúa relacionando los valores de realidad a los procesos abstractos e impersonales y a no considerar las marcas de la persona, sino como accidente de descripción que es suficiente sacar en un momento.
Lo que nos importa aquí es la utilización posible de un nuevo material de análisis para la investigación del carácter normal. El deber del Psicólogo es de encontrar en su perspectiva propia con unos elementos normales de estructura y de lenguaje original el perfil que le es tendido por la puerta de la enfermería especial.
“En lugar de buscar por todo lo patológico como se hacía antes, tratamos por el contrario de relacionar lo patológico con lo normal. En la verdadera vida, nuestras nociones se muestran rápidamente insuficientes. La realidad la desborda a cada instante”[3].
El alumno, es un ser vivo por lo que no es determinado ni determinable, cada instante esta en continua transformación y crecimiento, por lo que sus características están dispuestas al cambio continuamente, y tanto el psicólogo como los docentes, han de estar en continua comunicación reflexiva con él.
La sociedad, esta a la espera de que surjan hombres, de verdad, lideres capaces de servir, motivar e impulsar el progreso asertivo que respete sus derechos humanos y lo comprenda como tal. “La vocación del hombre es la de ser sujeto y no objeto, esta es su vocación ontológica”[4].
Entre ellos se abre una gran esperanza, la escuela, como una fuente de formación y crecimiento humano. El hombre llega a serlo mediante una reflexión sobre su situación concreta. E aquí el papel del educador, Cuanto más reflexiona en torno a ella más dispuesto se halla a intervenir en el contexto social para trastornarlo.
“Reflexionando sobre la realidad, el hombre descubre que no está únicamente en ella, sino con ella. La capacidad de discernir lo que no es propio del hombre, le permite descubrir la existencia de Dios y establecer relaciones con Él. Analizando y viviendo adecuadamente estas relaciones el hombre llega a ser sujeto”[5].
La escuela ha de lograr que el alumno se encuentre, se conozca, se ame y se viva en plenitud, en libertad. No solo en base a una serie de clasificaciones sino sobre todo, en base de un conocimiento reflexivo de si mismo de su realidad intrínseca y de su realidad social y cultural. Un modelo de esta educación fue la escuela Barbiana, fundada por el sacerdote Lorenzo Milani:
“La Escuela puede ofrecer una parcela de libertad social, a base de un esfuerzo mayúsculo en la labor del docente. La liberación ya no proviene del hecho de regalarle libertades al niño, sino de ofrecerle instrumentos de análisis social que le posibiliten tomar primero conciencia de la injusticia social para intervenir luego en su destrucción”[6].
El lenguaje es el principal instrumento de conocimiento de sí mismo y de análisis social. Es a través de él por el cual se logra la transformación del mundo injusto, en el mundo humanizante y humanizado. La metodología barbiana consistía en estar siempre en contacto con la vida real. Para ser muy críticos frente a su sociedad, los alumnos trabajaban muy seriamente el Evangelio. En Jesús descubrían el prototipo del hombre libre e inconformista.
Mounier[7], considerando la rigidez tipológica, emite las reglas siguientes:
No hay más el tipo puro; los síndromes típicos son frecuentemente entremezclados y no es raro, encontrar en otro sujeto caracteres de tipos opuestos.
Los tipos son realidades de orden estadístico. Solamente pueden ser tomados como una medida, no todos los sujetos de una categoría tienen todos los elementos de su descripción.
No son cristalizaciones estables. No se es estático en su característica sino que siempre hay tendencia a resbalar fácilmente.
Es necesario relacionar las propiedades de la arquitectura o de la compatibilidad o la incompatibilidad de las disposiciones: unidad, equilibrio, armonía o contradicción, desgarramientos, fijación o inestabilidad, madurez o inmadurez.
Con este fundamento filosófico, queda claro que si bien el adolescente es una persona con características propias, no es posible encasillar al alumno en una teoría psicológica, sin embargo estas son necesarias para relacionarlas y así llegar poco a poco a la mitad del hombre que deseamos formar.
[1] Que es personalismo, http://www.personalismo.org/
[2] FULLAT, Octavi. “Paideia, filosofías de la educación”.
[3] Minkowsky, la schizophrénie,
[4] Paideia
[5] Ibíd.
[6] Ibid
[7] Mounier.
teorias de la personalidad
- a) INTRODUCCIÓN (1)
- AGRADECIMIENTOS (2)
- ANEXOS (3)
- BIBLIOGRAFÍA (1)
- Capítulo 1 (6)
- capítulo 2 (7)
- capítulo 3 (12)
- capítulo 4 (5)
- Conclusiones (1)
- Escritos (4)
- Indice (1)
- Oraciones (1)
- Reparación (1)
- teorias de la personalidad un recurso teorico para la educación del adolescente (1)
